pensaments

Avión de papel

Texto recuperado de 2015

¿Qué supondría marchar? Marchar es ese laberinto al que uno no sabe si entrar porque no sabe si va a salir o, si sale, no sabe cómo va a salir de él. A mí, sin duda, me motiva más la idea de no saber el final y me irrita la idea de seguir un camino recto, con dos muros que fijan tu sendero. Conocer lo desconocido, recorrer mis inquietudes, aprender nuevas historias, nuevas culturas…

Y no hablo de marchar como viajar. Viajar es ir y venir. Marchar es ir sin saber si vas a volver. ¿Debo permanecer en esta vida monótona, con un rumbo fijo e igual al de todos los transeúntes que andan a mi lado por la calle o que me cruzo en el tren? O, por el contrario, ¿debo aceptar el reto de la vida y arriesgarme a exteriorizar aquello interno por lo que he nacido? Unos se preguntarán por qué lo hago, otros no lo comprenderán, algunos me entenderán, y ese último grupo al que tanto aprecio me apoyará y me dará el empujón.

Tengo en mi mente un avión de papel que me lanza hacia la vida, pero veo fuera de mis pensamientos, en mi cuerpo, unas cadenas invisibles que me ligan a más no poder hacia mis raíces. Y sé que mi mente es la única capaz de derrotar a esos yugos que luchan por intentar que no viva una vida llena de emociones y recuerdos.

Todos tenemos miedo a dar ese paso, pero veo en las personas que han saltado hacia la vida una felicidad que quiero dentro de mí y que quiero compartir con más gente. Quizás peque de egoísta con tal observación, por lo que pueda dejar atrás, pero creo que vivimos muy pocos años como para desaprovecharlos. Entiendo y respeto que a otra gente este estilo de vida les parezca de necios, porque creen en otros objetivos, en un futuro más cuidadoso, y ven a esa gente como descolocados de la vida e impetuosos, sin un rumbo claro y con demasiados sueños en su cabeza. No se lo niego, yo no tengo rumbo, tengo sueños, prefiero perderme y acogerme a lo que la vida me depare; y asumo ser un descolocado, no tengo cabida en su mundo. Pero me formaré en un mundo diferente, donde tendré cabida especial, donde diseñaré mis sueños. Porque tengo la esperanza de forjar mi historia y mi vida a mi manera, con mi filosofía de vida, sin unos patrones establecidos por esta sociedad devoradora de vidas ajenas.

Y será entonces cuando saldré de ese laberinto al que tanto miedo me había dado entrar. Comprenderé que si no hubiese entrado al laberinto no me hubiese perdido, habría perdido el rumbo en un camino recto y no habría alcanzado la meta pese a ver el final justo enfrente. Comprenderé que era necesario subirse a ese avión de papel que tantos castillos había rodeado en mi cabeza, para poder romper esas candentes cadenas y desatar mis sueños y hacerlos realidad. Comprenderé la vida y la abrazaré.

Y permitidme ser tan nostálgico, pues ya lo decía el poeta García Lorca: «el más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida».

pensaments

Simfonia literària

A fora és fosc, una tènue llum de menjador ens il·lumina i ens transporta al silenci de l’exterior. Per fi hi torno a ser. No a casa, no a sota la llum de les estrelles, sinó al món de les lletres, allà on vaig ser tan feliç. Han hagut de passar tants anys? Torno a sentir aquell anhel per escriure, per recuperar les lletres perdudes, he viscut molts anys en una zona neutra de la qual era molt difícil escapar. Pensava que aquests espais invisibles i indivisibles només existien a la ciutat, però estava molt equivocat, les zones neutres estan dins nostre i depèn de nosaltres saber-ne sortir.

O potser és al contrari? Que ara em torno a trobar en una de les zones neutres de la meva vida, remota i plena de silenci, lliure de tota distracció externa, un lloc on ser feliç? Com un clímax musical, que et fa reviure emocions oblidades i nostàlgia perduda. Jo aquí hi volia tornar des de feia molt temps i no trobava la manera d’aconseguir-ho. Com una meta a la que saps que vols arribar però mai aconsegueixes trobar el camí. Com milers de somnis, recurrents al llarg de molts anys de la meva vida: un bitllet d’avió per marxar de viatge i no aconseguir arribar a l’aeroport, distraccions de camí, maletes oblidades, ara em trobo un vell amic… O un partit de futbol i no arribar a l’hora, deixar-me els guants i les botes a casa, haver de recular, l’hora de partit que no arriba mai, ja han xiulat el final del partit… Així tots els somnis, un rere l’altre, any rere any. Tots ensenyant-me el camí de l’escriptura, de la meva escriptura, a la que volia arribar però no tenia manera d’assolir. Tan a prop i a l’hora tan lluny. I ara que he retrobat el camí i puc intuir la meta, tornaré a endinsar-me en aquests somnis inacabables? Hi somiava aquells anys en què escrivia frenèticament? No ho recordo exactament, però el que sí recordo és que aquella època d’escriptura és el més a prop que he estat de la realització personal, el simple fet de poder pensar que jo he nascut per això: per escriure.

A fora és fosc, una tènue llum de menjador ens il·lumina i em transporta al món de les idees, de la imaginació, que sempre m’ha acompanyat. L’ombra de les flames m’ensenya una història que està a punt de ser escrita. Una gran orquestra es disposa a tocar. Comença a tocar la simfonia literària.

pensaments

Babel

No hay torre sin caída, no hay fuego sin chispa, no hay agua sin oxígeno. No hay amor sin oxígeno, chispa ni caída.

Si supieras cuánto te echo de menos, cómo mi olfato está nostálgico de esos días en que disfrutaba en tu cuello, tus pechos, tu sexo. Bajaba por tu cuerpo, lo recorría como si cada una de aquellas veces fuera la última en que lo hiciera, desconociendo cuán pronto acabaría, que no volvería a ver brillar tu cuerpo por las noches. Pensarás que solo recuerdo de ti el sexo y tus huellas, pero no es así, de ti me gusta todo, virtudes y defectos, jaguares y mandalas, tus miedos y tu astucia para cabrearme y buscar mi locura que no encontraré en ningún baile. Te decía que tenía TOC con el orden, la organización, con los objetos bien colocados, que debían estar en línea recta unos con otros, ya fuera en clase, en la cocina o en la calle, pero aquel sinsentido era mi manera de llamar tu atención para que siguieras riéndote de mí, para buscar una manera de seguir conectando contigo y con tu sonrisa, que sigo oyendo por las mañanas, las tardes y las noches de este ardoroso verano. Una sonrisa de ojos cerrados y cabello azabache. Odié la indiferencia de los últimos días en que nos cruzamos, odié que me evitaras, que me rechazaras y que hicieras como si entre tú y yo nada hubiera pasado, odiaba esto por no comprenderlo, por no tener una explicación que viniera de tus labios, que besaría ahora mismo sin dudarlo. Aunque lo entiendo. A veces el silencio es la mejor manera de expresarse. Yo también lo he utilizado y callarse es la mejor solución cuando no salen las palabras. Sé y me dijiste que no querías hablar, que no sabías cómo hablar de todo, que no se te da bien hablar de estos temas, de lo nuestro. Traté de entenderte y te entiendo. Entiendo que quieras estar sola, que anhelas libertad y que quieres… que quieras lo que tú quieras, que así es la vida, una ha de luchar por lo que quiere en esta vida, sin que otros ni otras estropeen este camino pese a cruzarse y compartir vivencias, tiempo y amores de media luna, plantas rotas y besos en Lisboa. Es por esto que desde hoy me prometo no pensar en ti (no tanto como hasta ahora), por hacerte y hacerme justicia, volveré a mí y tomaré el camino por el que tú decidiste virar cuando estábamos juntos. Ha pasado demasiado tiempo, ando por las calles de la ciudad agonizando y pensando que te puedo encontrar entre la gente, escondida, cabello al mar y sonrisa al viento, cruzando una mirada que me destroce y me derrumbe cual torre de Babel, conocimiento roto y olvidado para siempre. Regeneración imposible, perdido entre los muertos, a los treinta y tres murió alguien y pronto me tocará a mí, nada de mesías, solo un humano fragmentado por el amor encontrado entre un gentío que desplaza mi ser hasta tocarte, ya disuelto en polvo y aire. Quiero volver a caminar tranquilo. Quiero verte, pero te quiero, y no quiero volver a verte. Ya no más, si no es para abrazarte.

Disculpa al texto, a la literatura, no al escritor, que él es el culpable de todos sus males, que no quiere ni puede volver a verte si no encuentra la solución a sus defectos. Aunque lo desea en lo más hondo de su corazón, en la capa más exterior de su piel, en todo su cuerpo hay deseo de amarte y abrazarte hasta que se pierda el mañana y las ilusiones se cumplan como la caída de una torre llena de libros. Aunque lo desea…

Él no sabe nada.
Solo sabe de ti.
Sin saber si aún estás ahí.

pensaments

xiv-i-mmxix

Descobrí un racó de pau en les persones, un lloc que creia impossible d’arribar-hi. Frustració, s’olora, la gent t’olora els sentiments, i se’n van després d’ensumar la teva ferum destrossada, que desprens com l’aire del carrer, bufat de mil muntanyes. Vaig entendre que tots som iguals, que sense roba ens veuríem sense classe, sense pors, amagats de la vida d’abans. Un vestit, americana i corbata, o potser un llaç de color beix, a ressò de la camisa blanca o negra que no goses dissimular. Unes sabates de xarol i un bastó per acompanyar el ritme compassat d’unes petjades que no seran gravades a la roca, ni a l’asfalt, nosaltres no serem fòssils de carrer, sinó simple pols i aire i roba sense fil. I les noies sense faldilla, ni bossa gran ni de moneder, només una simple capa feta de pell blanca i nua a la contaminació dels homes, que bufen brut i desagraïts el camí que els ha dut a la vida. Canviarà, això canviarà. I es troben, les dues parts, ara ja curats de fang i deixalles del temps, d’avantpassats, de somnis de tardor, i es troben nus i, finalment, descobreixen altres parts, l’un a l’altre, racons de pau que els farà entendre quina part tenien de raó. Jo et vaig dir… Tu em vas dir… Creus que…? I els ocells se’ls miraran sorpresos de veure tanta fisonomia freda, mugrons a l’aire, branques on reposar i on veure la temporada passar, tot esperant un hivern en el que hauran de marxar, sempre s’ha de marxar, però aquest cop aniran acompanyats d’un riu de vida. Les persones també migraran, aniran al sud, allà on va començar tot. Entens per què t’ho explico, tot això? És a dies com avui, són aquestes èpoques, els jorns que ens han tocat viure, els que em donen la raó, que expliquen per què veure’t a pell nua em fa suar, em fa entendre el tocar, els sentits s’exposen a una realitat que no era la que volia per demà. Jo hagués desitjat no saber, hagués preferit no saber res de tu, ni de la vida, no hauria d’haver indagat tan a fons el meu interior ni el dels altres ni, molt menys, el teu, qui soc jo per saber qui ets? Estimaria més ser ignorant tota la vida i ser feliç, somriure davant minúcies i, anquilosat, ballar, ballar amb totes les meves vides aquella cançó que em cantaves quan era petit, un so que recordo com un riu d’alta muntanya. Aigua verge, terrible sensació la seva. Ni sentir-se tocada, ni ser vista ni olorada. I molt menys beguda, anhel d’ebri. Llavis primer, llengua congelada com un vidre de vehicle de matinada, que glaça per protegir, que avisa, ep!, hi ha un interior no apte per a covards. Allà dalt tothom és fràgil. Tan fràgil com la nuesa, vista pels altres, desgraciada llibertat, quan ens la donaran plena? Està bé abrigar les esperances i el record. Però tu estàs bé? La teva memòria treballa i treballa bé? Doncs recorda el camí que vaig emprendre i entén que jo no tornaré, doncs descobrí un racó de pau on els ocells em van assegurar que, entre corbs i àguiles, tot el que queda és oreneta amb corbata i despullada.